The New Saints of Oswestry Town & Llansantffraid Football Club

Llansantffraid-ym-Mechain es un pueblo de Gales que ya resulta peculiar por su nombre. Allí nació en 1959 un equipo de fútbol que fue bautizado de manera bastante lógica: Llansantffraid FC. El club empezó a jugar en la liga galesa sin demasiada fortuna en un principio, pero a finales de los 80 la cosa cambió y fue ascendiendo de categoría, hasta que en 1993 llegó a la primera división. Hasta aquí la historia, ciertamente, no sorprende. En España ha habido casos más pronunciados de ascensos meteóricos, como los del Universidad de Las Palmas o el Ciudad de Murcia. Pero para el Llansantffraid FC todo dio un vuelco en 1996. Ganó la Copa de Gales y entró en su vida un patrocinador: Total Network Solutions. La empresa se implicó hasta el punto que contrató un cambio de nombre, y el club pasó a llamarse Total Network Solutions Llansantffraid FC. En 1997, un pasito más: Llansantffraid desapareció y el equipo era, simplemente, Total Network Solutions, o TNS para abreviar.
Canta conmigo
Más guapa que cualquiera, Prendí la flor
Todo se transforma, Caballo de cartón
Aquí no podemos hacerlo, Hagámoslo
El lado oscuro, Ne me quitte pas
Carbón y ramas secas, Para no olvidar
Losing my religion, Dance with me
Estadio Azteca, 20 de abril
Salitre, L’empordà, Benvolgut
San Pedro, Mediterráneo, Fisherman’s blues
Let it be, Me voy, Un buen día
Wonderwall, Al mar!, Calle Melancolía
Pájaros de barro, Noches de boda, Incluso en estos tiempos
Papá, cuéntame otra vez, Insurrección, Sin documentos
No woman no cry, Ruido, Así estoy yo sin ti
El fuego y el combustible, Sea, Quédate a dormir
La chica de ayer, Flaca, Y sin embargo
Cruz de navajas, Déjame vivir, Aves de paso
Con la frente marchita, Copa rota, Contigo
My way, Ahora que…, Cerrado por derribo
La bola de cristall, Agua, Cien gaviotas
Peor para el sol, Fusión, El rocanrol de los idiotas
M, Paloma, Medias negras
Chiquilla, La flaca, Niña Candela
Mi alma perdida, Verdade, Rosa de Lima
Media Verónica, Princesa bacana, Carolina…
Manel y ‘Atletes, baixin de l’escenari’

9 de agosto de 1992, clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Els Comediants han bordado el fin de fiesta, Josep Carreras y Sarah Brightman han cantado el Amigos para siempre, Cobi se ha largado en barco y la rumba de Los Manolos se adueña del Lluís Companys. Junto a ellos, una horda de deportistas toma al asalto el escenario, obligando al speaker del estadio (ni más ni menos que Constatino Darth Vader Romero) a pedir que, por favor, desalojen. “Atletas, bajen del escenario”. “Atletes, baixin de l’escenari”, justo el tercer disco de Manel, que sale a la venta el 16 de abril, en menos de un mes.
‘Downton Abbey’, delicia aristocrática

Nueve premios de 27 candidaturas en tan solo dos ediciones de los premios Emmy (la serie no americana más nominada de la historia), más 2 BAFTA, más 2 Globos de Oro, más una (genial) parodia en Saturday Night Live. Son algunas de las líneas del curriculum vitae de Downton Abbey, un CV brillante que invita al espectador a mudarse a la campiña inglesa en raciones de cuarenta y pico minutos. Pero, ay, por mucho premio y mucho bombo que acumule, Downton Abbey huele a culebrón, a drama trasnochado, a naftalina. A serie viejuna para público viejuno. Sin embargo, Game of Thrones también es un culebrón y pocos se quejan, así que… ¿por qué no darle una oportunidad a los Crawley? El piloto seduce, el segundo episodio atrapa. Ya no sales de Downton.
Barça: la hora de apretar los dientes

Es muy difícil entender qué le está pasando al Barça, pero sobre todo es más complicado aceptar, para el aficionado culé, que esto esté pasando justo ahora. Cuando nos jugábamos el pan de la Copa ante la némesis blanca, cuando sigue en liza el caviar de la Champions ante el eterno Milan. Para comprender qué está pasando existen tipos como Martí Perarnau o Rubén Uría, que lo explican con fundamento y además de maravilla: el Barça ha olvidado pequeños detalles.
Tú, y yo, y tú…
Yo guardo un guiño para cuando sé que te sacaré una carcajada
Tú sabes colocarte el pelo para que parezca vivo
Yo intento que mi corazón no se delate en mi mirada
Tú te acaricias el lóbulo de la oreja con infinita gracia
Yo entrecierro los ojos para adivinarte
Tú adornas las aceras con tus saltos
Yo hincho las aletas de la nariz cuando me haces suspirar
Tú sacas la lengua justo antes de ruborizarte
Yo me refugio en tu cuello
Tú miras hacia el suelo cuando caminamos sin hablar
Yo cierro los ojos e intento seguir tu perfume
Tú no sabes dónde poner las manos
Yo insisto en guardar la mía en tu bolsillo de atrás
Tú juegas a fingir que te indignas
Yo dibujo con las manos en el aire
Tú negocias hábilmente media hora de tueste al sol
Yo escapo hacia la letra impresa
Tú entras en tu reino de mi brazo
Yo contemplo mi felicidad en los ojos ajenos
Tú te apiadas de mi y te levantas previo beso
Yo recojo las toallas
Tú te escondes tras la carta para morderte las uñas
Yo lamento no haber escogido la otra camisa
Tú tardas demasiado en decidir el menú
Yo me alegro de que sea viernes
Tú me sigues hablando con los ojos
Yo te escucho sin dejar ver que me derramo
Tú desconoces la manera de ponerte seria
Yo lo celebro levantando la copa
Tú haces de mi hombro la mejor almohada del mundo
Yo hago de tu pelo un pasatiempo infinito…
El mejor gol de la historia

Si tecleas Dennis Bergkamp en Google, una de las primeras sugerencias para completar tu búsqueda es Dennis Bergkamp miedo a volar. Sí, Bergkamp padecía aerofobia a raíz de un problema en el vuelo que lo llevó a Estados Unidos con su selección para disputar el Mundial ’94, aunque no queda muy claro si el motivo fue un fallo en el motor o la broma pesada de un periodista que fingió llevar una bomba en el equipaje (y acabó detenido). El caso es que Dennis Bergkamp no volaba, y esa es la sugerencia que ofrece Google cuando tecleas el nombre de uno de los mejores futbolistas de los 90. Y autor, al menos para mí, del mejor gol de la historia…
Islandia: 74 años sin cerveza

Hasta no hace tanto, Reykjavík era una ciudad sin perros y sin cerveza. Sí, era agradablemente imposible pisar una cagada de san bernardo de camino al trabajo, pero también lo era echar unas cañas al salir. Lo de los perros se mantuvo casi hasta anteayer; la pesadilla de un país sin cerveza terminó un día como hoy de hace 24 años. Y es por eso que el 1 de marzo Islandia celebra su Beer Day, para conmemorar una fecha que puso fin a 74 años de prohibición autoimpuesta y en la que España jugó un curioso papel…
Sheb Wooley, Ben Burtt y el Grito Wilhelm
Sheb Wooley fue un actor y cantante norteamericano. Participó en una cincuentena de películas y series (capítulo de Se ha escrito un crimen incluido) a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, pero su época de mayor actividad fue durante los años 50. Y concretamente en 1951 le llegó el éxito de una forma más bien curiosa. Ese año se rodó el western Tambores lejanos, protagonizado por Gary Cooper. El bueno de Wooley logró un pequeño papel como soldado; tan pequeño que ni aparece en los créditos. El caso es que en una de las escenas del film, un soldado (otro, no el interpretado por Wooley) es tristemente devorado por unos cocodrilos… y grita. El sonido de ese grito no lo puso el actor en cuestión, sino que fue grabado a posteriori, durante la posproducción de la película, y se cree con casi total seguridad que fue Wooley quien interpretó la agonía del soldado. Hasta aquí, nada raro. Pero un par de años más tarde, ese mismo efecto de sonido se usó en el film La carga de los jinetes indios, nuevamente un western. En esta ocasión, el personaje que gritaba también era un soldado, llamado Wilhelm. Su motivo: un indio acababa de clavarle una flecha. La cosa no quedó ahí, ya que el efecto fue reciclado aún más veces, en varias películas de los 50 y los 60; pero lo mejor estaba por llegar…
