‘Twin Peaks’, mucho más que Laura Palmer

Entre marzo y agosto de 1988, durante 155 días, los guionistas afiliados a los dos mayores sindicatos del gremio en Estados Unidos estuvieron en huelga. Dicen que del aburrimiento de las ostras nacen las perlas, y algo así debió de suceder, porque de aquel parón nació Twin Peaks. Bueno… de aquel parón, y de la mente de David Lynch y Mark Frost, que no es moco de pavo. 23 años después de descubrir quién mató a Laura Palmer, Twin Peaks sigue siendo una joya televisiva vigente, con madera para marcar a los hijos de la generación que se adentró por vez primera en aquel pueblecito de Washington.

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Los curiosos apellidos islandeses

Cualquier ciudad mediterránea, doce del mediodía. Dos adultos y dos niños rubísimos entran por la puerta de un hotel cualquiera en busca de la recepción. El miembro del personal que los atiende les pide que por favor anoten sus nombres en el papel que les ofrece. Mientras lo hacen, el recepcionista juega a tirar de lógica, y presupone que se trata de una familia escandinava, a tenor del color del pelo, alturas, rasgos… Cuando el niño se da la vuelta para perseguir a su hermana, que le acaba de dar una colleja, y deja al descubierto el nombre Guðjohnsen en su camiseta del FC Barcelona, el recepcionista afina el tiro: son islandeses. Pero cuando lee el papel que ha rellenado el supuesto padre de familia, algo le patina. Jón Einarsson, Bryndís Atladóttir, Ólafur Jónsson y Katrín Jónsdóttir. Cuatro personas, cuatro apellidos diferentes. ¿Cómo es posible? ¿Qué relación tienen entre ellos? Son los curiosos apellidos islandeses

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Apalabrados: consejos para empezar a jugar

A estas alturas de la película no debe de quedar mucha gente con iOS o Android que no conozca Apalabrados. Lo que parecía una simple copia de Scrabble ha pasado a ser una acertada adaptación de Scrabble, avalada por chorrocientas descargas, casi 250.000 likes en Facebook, 53.000 seguidores en Twitter, un juego de mesa y varias apps que orbitan a su alrededor ofreciendo soluciones para conseguir machacar al rival. Esto último, dicho sea de paso, es lo que me parece más indicativo de su éxito. Curioso, por cierto, que la web oficial de la app sea solamente segunda en Google por la búsqueda “apalabrados”

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La década de la sonrisa

En julio de 2003 aterrizó en Barcelona una sonrisa. La llevaba puesta a todas horas un chaval de pelo rizoso y poca pinta de futbolista: Ronaldinho. Venía de París, como todos los grandes regalos de la vida. Y era un segundo plato, porque el primero, David Beckham, había preferido Madrid. El Barça tenía la reciente costumbre de abrazarse a atacantes brasileños (Romario primero, Ronaldo después, finalmente Rivaldo), pero lo de Ronnie fue especial. El club lo agarró como un koala a un árbol, huérfano como estaba de buenas noticias. La ciudad también: desde Cobi no se sabía lo que era un icono. Un puñado de años después las páginas de gloria escritas por Ronaldinho han quedado parcialmente eclipsadas por la apisonadora de los tripletes. Y, sin embargo, cuesta pensar en las carcajadas de hoy sin la chispa de la sonrisa que prendió el Gaucho.

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Qué bien ONO

Una pizca de historia. Hace más de 15 años que soy usuario doméstico de internet, y por lo tanto que tengo un proveedor de servicio. Nunca en este tiempo había alcanzado el nivel de desconcierto e impotencia que llevo acumulando durante los últimos 20 días, concretamente desde que estoy intentando volver a pagarle mis facturas a ONO. Porque sí, aquí empieza lo incomprensible: yo quiero ser cliente de ONO y ONO parece que esté oyendo llover. He aquí la modesta crónica de nuestros 20 días de intensa y pasional relación telefónica…

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Un doctor y un sombrero

La primera vez que me crucé con el libro pensé que pertenecía al género de la ficción: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Me pareció un título tremendamente original, y no se me pasó por la cabeza que pudiera contener la historia real de, no mentía, un hombre que al querer coger su sombrero agarró la cabeza de su mujer. El tipo en cuestión era el doctor P., “un músico distinguido”, y yo al saludarlo me tuve que quitar el sombrero, no ante él sino ante otro doctor, un tal Oliver Sacks.

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‘Better Call Saul’: ‘Breaking Bad’ y más allá

“Juan Tabo”, dice uno de los skaters mientras rueda agarrado a una pickup, con Saul al otro lado del teléfono, y se enciende la lucecita. “Sixty-three, fifty-three, Juan Tabo, apartment six… Yeah!”. O lo que es lo mismo, Walter White recitando la dirección de Gale en una de las muchas escenas geniales de Breaking Bad. Estamos en Better Call Saul, pero estamos también un poco en Breaking Bad, y son universos compartidos: algún personaje, toda una ciudad, toda una ambientación, toda una fotografía, el desierto, el salón de belleza vietnamita… Los White y Jesse se han mudado para siempre, pero podemos visitar al vecino de al lado. Y no está nada mal.

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@deportado4443: camarero, hay un Mauthausen en mi TL

Entre 120.000 y 320.000 personas, según las fuentes, murieron en el complejo de Mauthausen-Gusen, una red de campos de concentración construida y explotada por el III Reich desde finales de los años 30 hasta mediados de los 40 cerca de Linz, en la actual Austria. Mauthausen es conocido como El campo de los españoles, no solo por la cantidad que hubo sino porque fueron en su mayoría españoles quienes construyeron sus sucesivas ampliaciones: muros, nuevos edificios, anexos, etc. Casi todos provenían de la Francia ocupada, a la que huyeron tras el triunfo de Franco en la Guerra Civil. Los alemanes, por cierto, preguntaron al gobierno del dictador qué hacer con ellos, y la respuesta fue clara: “No hay españoles fuera de las fronteras españolas”. Así que además de llevar una letra S cosida en los uniformes, el color de sus triángulos era el azul de los apátridas. Uno de los miles de internos fue Antonio Hernández. Murciano, carabinero durante la guerra, exiliado en Francia y deportado a Mauthausen por los nazis. Allí dejó de ser Antonio y pasó a ser el número 4443. El pasado 21 de enero Antonio empezó a rescatar sus recuerdos en Twitter: “Esta es mi historia real”, dice su bio en la red social. A día de hoy, casi 36.000 personas siguen a @deportado4443 e interactúan con su narración.

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‘Open’, la inesperada vida de Andre Agassi

Lo primero que me sorprendió de Open fue la contraportada. Primero, por las reseñas que aparecen: “libro peligrosamente hipnotizante”, “mejor libro que leído en la última década”, “vibrante como pocos”… Y no solamente por lo que dicen, sino por quién las firma; una de ellas la rubrica ni más ni menos que Juan José Millás, quien da en el clavo refiriéndose al texto como “aventura existencial única con la que resulta muy fácil identificarse”. Uno tiene sus prejuicios y no espera ver a escritores de prestigio avalando libros deportivos… por mucho que me guste el deporte. La segunda sorpresa fue esta frase del propio Agassi

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‘Man seeking woman’, piloto con carcajada

¡Obviedad! ¡Una comedia que provoca risas! Pues no, no es tan obviedad. De hecho, no es muy común que el piloto de una sitcom provoque algo más que sonrisas. El tópico dice que es más difícil hacer reír que hacer llorar, y es algo aplicable a la inmensa mayoría de las grandes comedias televisivas, cuyos inicios suelen ser renqueantes hasta que el espectador se hace con los personajes. Esa familiarización, que permite usar gags recurrentes y un humor basado en la naturaleza de los propios personajes, tarda en llegar. Y mientras, a las sitcoms se les suelen ver los costurones. El último ejemplo que he vivido: la primera temporada de The Office (USA). Me costó digerirla, pero al llegar a la tercera ya todo iba sobre ruedas. Con Man seeking woman no es que suceda lo contrario; no es que conectemos al minuto con sus personajes y estemos cómodos con ellos. La gracia de la nueva sitcom de FXX se llama Saturday Night Live.

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‘Cyberbully’, o el acoso escolar sin colegio

“I liked going online waaay better than school” (Me gustaba muuucho más estar en internet que en la escuela). El acoso escolar es tan viejo como los colegios. Tanto como la propia sociedad humana. Siempre hay (y habrá) fuertes y débiles, y fuertes capaces y dispuestos a usar su posición de ventaja de una manera cruel: no es por beneficio propio, sino para desgracia ajena. Pese a sus décadas de historia, la biografía del llamado bullying dio un vuelco con la llegada de internet y sus derivados, especialmente los smartphones. Sobre esto, y con frases tan sencillas pero rotundas como la de la cita, habla Cyberbully, la penúltima obligación british en el mundo de las series.

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El lienzo en blanco

La que veis arriba es la última viñeta publicada de Calvin y Hobbes. No es la primera vez que aparece en este blog, y de hecho la suelo usar para felicitar el año e ilustrar lo que el cambio de página en el calendario representa para muchos: la ocasión de volver a empezar. Propósitos, buenas o mejores intenciones, promesas… como dice Hobbes, “una enorme hoja de papel en blanco” en la que dibujar, o escribir. Watterson no solo fue capaz de crear una de las mejores tiras cómicas de la historia, sino que además le supo dar el final perfecto. Una despedida limpia, honesta, un punto final con aroma de aparte, pero final en esencia. Durante estos días, días de cambios, he sentido la necesidad de darle otra vuelta de tuerca a la viñeta, y he decidido que éste va a ser el último año en que me sirva de ella para felicitar el siguiente. Es maravilloso tener un lienzo en blanco delante, pero creo que es hora de no volver a cambiarlo. Calvin y Hobbes se fueron, pero yo no. Es hora de empezar a dibujar, o a escribir, para llenar los espacios con el mejor trazo posible, aunque haya algún tachón de vez en cuando. Seguirá siendo un mundo mágico, y seguirá habiendo siempre nieve virgen que explorar a bordo de un trineo, en la mejor compañía. Feliz 2015

‘Lost’ sí, siempre

Se suele decir que la edad dorada de las series, el salto de calidad que le quitó lo de pequeña a la pantalla de televisión, llegó de la mano de The Sopranos. Sobre Lost no hay demasiado consenso: unos la elevan a los altares, otros la fustigan. ¿Ciegos los primeros o resentidos los segundos? Ambas cosas, y quizá ninguna a la vez. Lo indiscutible del éxito de The Walking Dead o de la calidad de The Wire, por poner dos ejemplos, no encuentra reflejo en Lost, y la razón es muy sencilla: hablamos de sentimientos.

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La liga apestada

Cuesta creerlo, pero los tres transatlánticos de esta liga han vuelto a pinchar, una jornada más. El Real Madrid ya está fuera de la lucha, y ni los sucesivos batacazos ajenos le han servido para llegar al final con opciones. A los de Ancelotti les han faltado pies para pegarse tiros: empate en casa ante un tocado Valencia, que venía de presenciar su propio asesinato en Europa League; otro nulo en Valladolid, con una segunda parte de pacotilla; y un tercero, el gordo, en Balaídos, a manos del en teoría próximo gran rival, Luis Enrique. Los goles de Vigo dejan claro que el Madrid se bajó del tren liguero hace semanas, posiblemente tras el choque contra el Valencia, salvado a ultimísima hora con una filigrana de Cristiano. Obviamente, hay otra gran razón, la mayor: la Décima, el Santo Grial blanco. La generación de los Ramos, Benzema, Di María, Bale o Modric, la tienen entre ceja y ceja por aquello de incorporarla al palmarés. Otros, como Ronaldo o Alonso, por aquello de ganarla vestidos de blanco. Y otros, como Casillas, porque saben qué significa para el ADN merengue… por mucho que algunos quieran denegárselo al portero. Conclusión: la cabeza en Lisboa, como ya pasara en Amsterdam, París o Glasgow, cuando cayeron las tres Champions recientes, todas en cursos en los que el Madrid penó en Liga.

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Próxima estación: adiós

Duermes. Sospecho, claro, que es tu forma de huir. Huyes de esta historia que hace ya algún tiempo que nos abandonó, que nos dejó colgados, como si fuéramos dos coyotes fracasando en nuestra persecución del correcaminos, el cielo abierto a nuestros pies cuando creíamos pisar tierra firme. Tú lo viste antes, y por eso huyes, por eso te escondes, por eso duermes. Yo lo estoy descubriendo ahora, pero no quiero dormir. Claro que dormiría contigo, pero prefiero mirarte y guardar el sueño para cuando no estés. Prefiero mirarte. Tienes un cuerpo delicioso que echo de menos. Veo tus manos, únicas, polémicas, las mejores del mundo. Sueño con el momento en que vengan a buscarme. Se me detienen los ojos más de lo legal en tus muslos, en tu escote, en tu cadera. Recorro cada uno de los mechones que te tapan la cara, y miro a través de ellos para confirmar que, efectivamente, podría dibujar tus ojos de memoria, esos espejos en que llevo tanto viéndome. Escribo mentalmente letras de canciones al ritmo de tu respiración mientras maldigo al colchón por acogerte más de lo que jamás me dejarás volver a acogerte a mí. Cuento los centímetros que van desde tu brazo estirado hasta los dedos de tus pies, y me voy despidiendo de cada uno de ellos. Te intento mirar por dentro, pero sé que no quiero ver ya lo que hay allí…

A Argentina

Argentina nunca espera.
Argentina es un asado a medio digerir.
Argentina se mueve al ritmo de su voz.
Argentina lanza un triple desde la otra orilla.
Argentina sabe más por diablo que por vieja.
Argentina es Maradona justo antes de ser Messi, justo antes de volver a ser Maradona.
Argentina es un aleph llamado San Telmo.
Argentina borra por la noche lo que dibuja por el día.
Argentina son unos brazos abiertos.
Argentina tira el Orsai a la de tres.
Argentina bebe mate con la bombilla fundida.
Argentina canta un tango con su pasado.
Argentina le habla a sus fantasmas al oído.
Argentina no necesita más que celeste y blanco.
Argentina sueña con una voluntad de fierro.
Argentina chuta siempre por la escuadra.
Argentina se escribe con K.
Argentina se pronuncia con se.
Argentina amanece en Puerto Madero y se acuesta en Corrientes.
Argentina es una habitación con vistas a otra.
Argentina es un chupetón que esconder.
Argentina invoca a Borges en el Ateneo.
Argentina pide tregua y baila catala.

‘Breaking Bad’, réquiem en azul

Suena Baby Blue, de los Badfinger, y sabemos que esa canción quedará para siempre unida en nuestras mentes a una escena, a un momento, a un personaje. Arranca Baby Blue (“Guess I got what I deserve“) y vemos a Walter coger su máscara, y sonreír. Es su vuelta a casa, a la única que le queda.

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‘The Fall’, cinco dosis de gran televisión

Breve, intensa, bien escrita. Capitaneada por una inmensa Gillian Anderson, aderezada con el cautivador acento de Belfast. Capaz de darle una vuelta de tuerca al género serial killer sin tratar de reinventar la rueda, sin ponerse pomposa o académica. Tan sencilla como efectiva, tan inglesa como el té de las cinco. Así es la primera temporada de The Fall. Una buena inversión para tus próximas cinco horas libres.

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‘Breaking Bad’, buscando el aterrizaje perfecto

Es bastante impactante revisionar el piloto de Breaking Bad. Sorprende encontrarse con un Walter White pusilánime, apocado, sometido. Objeto de las bromas de Hank, con dificultades para controlar a sus alumnos, pluriempleado y aún así incapaz de llegar holgadamente a final de mes. Allí donde lo dejamos, en el 5×08, a Walt ya no le tose nadie, y los que le tosen se van al hoyo. Es la piedra angular de un negocio que, según sus palabras, podría cotizar en el Nasdaq. Una evolución brutal en apenas un año. Una evolución cuya mejor baza nunca ha sido la espectacularidad de los saltos, sino la seguridad de los pasos. Poco a poco, capítulo a capítulo, hasta completar los 54 que llevamos vistos. A partir de mañana, con el 55º, pistoletazo de salida al principio del fin. Ocho episodios que aspiran a ser la guinda del pastel. ¿Lo conseguirás, Gilligan?

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Así se las hemos contado

Posiblemente tenga su punto desconsiderado, incluso insensible, pero uno siempre puede escudarse en la deformación profesional. El caso es que desde que el pasado día 24 se produjese el accidente del Alvia en Galicia no he podido dejar de escrutar el papel de los medios de comunicación en todo esto. Las televisiones, en primera instancia, que ya durante la noche del horrible descarrilamiento fueron duramente criticadas (con excepción, quizá, de la regional gallega, TVG, que incluso redujo a la mínima expresión su página web dejando únicamente un streaming de su directo: encomiable). Los medios online, como segundo plato, incapaces muchas veces de ir más allá del morbo. ¿Ejemplos? A patadas. De postre, el asqueroso comportamiento de algunos trabajadores de medios de comunicación, anteponiendo no ya la noticia sino el morbo y la lágrima fácil a algo tan básico como el respeto al duelo, la intimidad y esas cosas tan necesarias cuando uno o sus allegados están pasando por semejante trauma. En fin, la imagen habla por sí sola. El perfil del sujeto en cuestión (@KrlosMartinezTV), periodista de El programa de Ana Rosa para más señas, ya no existe.

Pasada una semana, es el momento de los medios impresos. Con los ánimos más templados y más tiempo para pensar, son los papeles quienes ahora llevan el peso informativo. Y hoy, posiblemente porque llevo casi una hora atascado en un aeropuerto gentileza de Iberia, me he fijado en sus portadas. Dicen mucho.

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Mourinho a medias (y II)

[Viene de la primera parte]

Habíamos dejado a José Mourinho de rodillas, mirando el cielo de la noche madrileña, esa noche que ha inspirado a tantos. Su cuerpo celebra la tercera Copa de Europa del Inter, la primera en casi medio siglo, pero su vista ya está puesta en el banquillo del Santiago Bernabéu. En la rueda de prensa posterior al partido, el portugués habla abiertamente del interés del Real Madrid; Massimo Moratti, presidente interista, comenta que todavía hay una “pequeña oportunidad” de que el entrenador se quede. Es decir, que está decidido: Mourinho se va al Real Madrid. Sabe que si quiere coronarse como rey del mundo no hay mejor manera que brindarles a los blancos la décima Champions…

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Mourinho a medias (I)

Se ha terminado la Liga y con ella se va también José Mourinho, el entrenador más famoso del deporte más seguido del planeta. En realidad no es que se vaya, más bien se trata de una salida forzada después de tres años en uno de los banquillos más complicados del mundo del fútbol: el del Real Madrid. Tres años con muchas victorias, tres temporadas atestadas de goles, pero tres ciclos sin títulos, o al menos sin la cantidad esperada. No soy de los que piensa que Mourinho ha fracasado en el Bernabéu, puesto que le ha tocado pelear contra un Barcelona estratosférico al que ha sido capaz de arañarle una Liga y una Copa; sí creo que Mourinho ha fracasado como Mourinho, por primera vez en su carrera. La apuesta del portugués es total, un doble o nada existencial que, año a año, club a club, le ha funcionado. Un all-in futbolístico y mediático que en Madrid ha hecho aguas. Un Mourinho a medias.

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Diez canciones

Pongamos que dentro de cinco minutos llama a tu casa un hombre, o una mujer, da lo mismo. El caso es que se trata de un productor discográfico que viene a concederte un deseo: publicar un disco de diez canciones. Tus aptitudes musicales no son relevantes, puesto que te ofrece sacar al mercado el CD en cuestión compuesto por las canciones que tú quieras, de cualquier estilo y época, y que a medida que las escojas irán desapareciendo del imaginario colectivo. Es decir, nadie las reconocerá, y tú serás el autor para el resto del mundo y por los siglos de los siglos. Podrás dar una gira de conciertos (supongamos que tienes voz para ello) y los beneficios del disco serán para ti, pero a cambio nunca más tendrás relación con el mundo de la música, es decir, será tu única obra. Repito: las canciones que tú quieras aparecerán como tuyas, compuestas por ti, tanto la música como la letra, y es de suponer que tendrán el mismo éxito que con sus autores originales.

Bueno, la pregunta está clara: ¿qué diez canciones elegirías?

Dónde estarás

La puerta se cerraba suavemente. Luego, el giro de la llave. Después el motor del ascensor, y finalmente el silencio. Él veía la escena desde la cocina, por ejemplo, forzando el cuello más de la cuenta en busca del ángulo apto para no perder detalle de la mano acompañando la madera, ese último tobillo saliendo, el vuelo del pañuelo. Pasados unos segundos caminaba lentamente hasta el recibidor, cerraba los ojos y buscaba el perfume en el aire. Siempre trataba de recoger su olor, dejárselo impreso en el cerebro lo más posible. Nunca sabía cuándo volvería.

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The New Saints of Oswestry Town & Llansantffraid Football Club

Llansantffraid-ym-Mechain es un pueblo de Gales que ya resulta peculiar por su nombre. Allí nació en 1959 un equipo de fútbol que fue bautizado de manera bastante lógica: Llansantffraid FC. El club empezó a jugar en la liga galesa sin demasiada fortuna en un principio, pero a finales de los 80 la cosa cambió y fue ascendiendo de categoría, hasta que en 1993 llegó a la primera división. Hasta aquí la historia, ciertamente, no sorprende. En España ha habido casos más pronunciados de ascensos meteóricos, como los del Universidad de Las Palmas o el Ciudad de Murcia. Pero para el Llansantffraid FC todo dio un vuelco en 1996. Ganó la Copa de Gales y entró en su vida un patrocinador: Total Network Solutions. La empresa se implicó hasta el punto que contrató un cambio de nombre, y el club pasó a llamarse Total Network Solutions Llansantffraid FC. En 1997, un pasito más: Llansantffraid desapareció y el equipo era, simplemente, Total Network Solutions, o TNS para abreviar.

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Canta conmigo

Nine million bicycles, Guitarra y vos
Más guapa que cualquiera, Prendí la flor
Todo se transforma, Caballo de cartón
Aquí no podemos hacerlo, Hagámoslo

El lado oscuro, Ne me quitte pas
Carbón y ramas secas, Para no olvidar
Losing my religion, Dance with me
Estadio Azteca, 20 de abril

Salitre, L’empordà, Benvolgut
San Pedro, Mediterráneo, Fisherman’s blues
Let it be, Me voy, Un buen día
Wonderwall, Al mar!, Calle Melancolía

Pájaros de barro, Noches de boda, Incluso en estos tiempos
Papá, cuéntame otra vez, Insurrección, Sin documentos

No woman no cry, Ruido, Así estoy yo sin ti
El fuego y el combustible, Sea, Quédate a dormir
La chica de ayer, Flaca, Y sin embargo
Cruz de navajas, Déjame vivir, Aves de paso

Con la frente marchita, Copa rota, Contigo
My way, Ahora que…, Cerrado por derribo
La bola de cristall, Agua, Cien gaviotas
Peor para el sol, Fusión, El rocanrol de los idiotas

M, Paloma, Medias negras
Chiquilla, La flaca, Niña Candela
Mi alma perdida, Verdade, Rosa de Lima
Media Verónica, Princesa bacana, Carolina…

Manel y ‘Atletes, baixin de l’escenari’

9 de agosto de 1992, clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Els Comediants han bordado el fin de fiesta, Josep Carreras y Sarah Brightman han cantado el Amigos para siempre, Cobi se ha largado en barco y la rumba de Los Manolos se adueña del Lluís Companys. Junto a ellos, una horda de deportistas toma al asalto el escenario, obligando al speaker del estadio (ni más ni menos que Constatino Darth Vader Romero) a pedir que, por favor, desalojen. “Atletas, bajen del escenario”. “Atletes, baixin de l’escenari”, justo el tercer disco de Manel, que sale a la venta el 16 de abril, en menos de un mes.

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‘Downton Abbey’, delicia aristocrática

Nueve premios de 27 candidaturas en tan solo dos ediciones de los premios Emmy (la serie no americana más nominada de la historia), más 2 BAFTA, más 2 Globos de Oro, más una (genial) parodia en Saturday Night Live. Son algunas de las líneas del curriculum vitae de Downton Abbey, un CV brillante que invita al espectador a mudarse a la campiña inglesa en raciones de cuarenta y pico minutos. Pero, ay, por mucho premio y mucho bombo que acumule, Downton Abbey huele a culebrón, a drama trasnochado, a naftalina. A serie viejuna para público viejuno. Sin embargo, Game of Thrones también es un culebrón y pocos se quejan, así que… ¿por qué no darle una oportunidad a los Crawley? El piloto seduce, el segundo episodio atrapa. Ya no sales de Downton.

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Barça: la hora de apretar los dientes

Es muy difícil entender qué le está pasando al Barça, pero sobre todo es más complicado aceptar, para el aficionado culé, que esto esté pasando justo ahora. Cuando nos jugábamos el pan de la Copa ante la némesis blanca, cuando sigue en liza el caviar de la Champions ante el eterno Milan. Para comprender qué está pasando existen tipos como Martí Perarnau o Rubén Uría, que lo explican con fundamento y además de maravilla: el Barça ha olvidado pequeños detalles.

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Tú, y yo, y tú…

Tú tienes un hoyuelo volcánico en la mejilla izquierda
Yo guardo un guiño para cuando sé que te sacaré una carcajada
Tú sabes colocarte el pelo para que parezca vivo
Yo intento que mi corazón no se delate en mi mirada
Tú te acaricias el lóbulo de la oreja con infinita gracia
Yo entrecierro los ojos para adivinarte
Tú adornas las aceras con tus saltos
Yo hincho las aletas de la nariz cuando me haces suspirar
Tú sacas la lengua justo antes de ruborizarte
Yo me refugio en tu cuello
Tú miras hacia el suelo cuando caminamos sin hablar
Yo cierro los ojos e intento seguir tu perfume
Tú no sabes dónde poner las manos
Yo insisto en guardar la mía en tu bolsillo de atrás
Tú juegas a fingir que te indignas
Yo dibujo con las manos en el aire
Tú negocias hábilmente media hora de tueste al sol
Yo escapo hacia la letra impresa
Tú entras en tu reino de mi brazo
Yo contemplo mi felicidad en los ojos ajenos
Tú te apiadas de mi y te levantas previo beso
Yo recojo las toallas
Tú te escondes tras la carta para morderte las uñas
Yo lamento no haber escogido la otra camisa
Tú tardas demasiado en decidir el menú
Yo me alegro de que sea viernes
Tú me sigues hablando con los ojos
Yo te escucho sin dejar ver que me derramo
Tú desconoces la manera de ponerte seria
Yo lo celebro levantando la copa
Tú haces de mi hombro la mejor almohada del mundo
Yo hago de tu pelo un pasatiempo infinito…

El mejor gol de la historia

Si tecleas Dennis Bergkamp en Google, una de las primeras sugerencias para completar tu búsqueda es Dennis Bergkamp miedo a volar. Sí, Bergkamp padecía aerofobia a raíz de un problema en el vuelo que lo llevó a Estados Unidos con su selección para disputar el Mundial ’94, aunque no queda muy claro si el motivo fue un fallo en el motor o la broma pesada de un periodista que fingió llevar una bomba en el equipaje (y acabó detenido). El caso es que Dennis Bergkamp no volaba, y esa es la sugerencia que ofrece Google cuando tecleas el nombre de uno de los mejores futbolistas de los 90. Y autor, al menos para mí, del mejor gol de la historia

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Islandia: 74 años sin cerveza

Hasta no hace tanto, Reykjavík era una ciudad sin perros y sin cerveza. Sí, era agradablemente imposible pisar una cagada de san bernardo de camino al trabajo, pero también lo era echar unas cañas al salir. Lo de los perros se mantuvo casi hasta anteayer; la pesadilla de un país sin cerveza terminó un día como hoy de hace 24 años. Y es por eso que el 1 de marzo Islandia celebra su Beer Day, para conmemorar una fecha que puso fin a 74 años de prohibición autoimpuesta y en la que España jugó un curioso papel…

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Sheb Wooley, Ben Burtt y el Grito Wilhelm

Sheb Wooley fue un actor y cantante norteamericano. Participó en una cincuentena de películas y series (capítulo de Se ha escrito un crimen incluido) a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, pero su época de mayor actividad fue durante los años 50. Y concretamente en 1951 le llegó el éxito de una forma más bien curiosa. Ese año se rodó el western Tambores lejanos, protagonizado por Gary Cooper. El bueno de Wooley logró un pequeño papel como soldado; tan pequeño que ni aparece en los créditos. El caso es que en una de las escenas del film, un soldado (otro, no el interpretado por Wooley) es tristemente devorado por unos cocodrilos… y grita. El sonido de ese grito no lo puso el actor en cuestión, sino que fue grabado a posteriori, durante la posproducción de la película, y se cree con casi total seguridad que fue Wooley quien interpretó la agonía del soldado. Hasta aquí, nada raro. Pero un par de años más tarde, ese mismo efecto de sonido se usó en el film La carga de los jinetes indios, nuevamente un western. En esta ocasión, el personaje que gritaba también era un soldado, llamado Wilhelm. Su motivo: un indio acababa de clavarle una flecha. La cosa no quedó ahí, ya que el efecto fue reciclado aún más veces, en varias películas de los 50 y los 60; pero lo mejor estaba por llegar

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Blues en azul y grana

Noche de cuervos negros y águilas blancas en el Camp Nou. Noche de luna llena y saxo triste en Barcelona, de aquellas que apenas se recordaban, de aquellas que los culés más talluditos (en realidad no tanto) explicaban con detenimiento a los jóvenes y estos no comprendían. El Barça sostuvo la ida de estas semifinales con cuatro cañas que en la vuelta no han resistido al empuje de un Madrid espoleado por el toque de corneta de Cristiano Ronaldo, un jugador que no es el mejor del mundo, pero que sabe marcar el ritmo de los tambores para arrastrar a sus compañeros como casi nadie. Quitando el testimonial gol de Alba, el Barcelona apenas ha pinchado el globo que es la portería de los madrileños, foco de dolores de cabeza desde que Adán matase a Caín y éste luego se lesionase. Diego López ha tenido un partido muy plácido, y además ha sabido responder cuando Tello le ha exigido reflejos.

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Manel y ’10 milles per veure una bona armadura’

El título de su primer disco no se correspondía con el de ninguna de las canciones que contenía, pero aparecía como frase de la letra de una de ellas; esta vez ni eso. Citando a la shakesperiana Mucho ruido y pocas nueces, Manel se lanza a por lo que siempre dicen que es lo más difícil: la confirmación. Lo logran, con creces. Aunque tengo que decir que el directo en que les vi, en el Teatre Romea, no me terminó de seducir: suenan muy bien, suplen con nota las carencias de contar con un máximo de cuatro o cinco instrumentos (lo que en canciones como Aniversari se paga), tienen química entre ellos y cierta gracia para conducir el hilo entre canción y canción, pero… Pero hay un pero, y no sé muy bien cuál es. Quizá es que son demasiado perfectos, demasiado asépticos, y están demasiado quietos, como ateridos, posiblemente masticando aún lo que supone llegar hasta donde han llegado, tan rápido. Pero, eh: discazo.

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Feliz 2013

Ésta que veis arriba es la última viñeta que Bill Watterson escribió y dibujó de Calvin y Hobbes. Como despedida, no podía ser más limpia y optimista. El niño y el tigre, ladera abajo, en busca de seguir viviendo con ilusión.

El mundo parece nuevo después de la nieve, parece que todo vuelve a empezar. Se convierte en una hoja en blanco donde escribir cada día un trocito de historia. Esta noche, 31 de diciembre, me gusta pensar que nieva mucho, que el mundo se cubre completamente de nieve. Para todos. Que, a partir de hoy, es un mundo lleno de posibilidades, un mundo mágico.

Explorémoslo…

Joaquín Sabina, los aviones (III)

[Viene de la segunda parte]

De tener que exiliarse a llenar estadios. De potencial profesor de literatura a rey de la noche madrileña. De llamarse Joaquín Ramón Martínez a ser, simplemente, Sabina (pasando por Mariano Zugasti). La trayectoria del cantante andaluz más madrileño es un constante subidón, y con la llegada de los nunca suficientemente valorados años 90 se produce un salto que a la larga sería clave en su carrera, tanto por el éxito que le ha supuesto como por lo que ha influido en sus canciones. Porque al descorchar década, y coincidiendo con la publicación de Mentiras piadosas, Sabina cambia no ya los trenes por los hoteles, sino que se abona a los aviones: es el momento de acercarse de manera definitiva a Latinoamérica, empezando por México y Argentina.

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World Press Photo

Como cada invierno por estas fechas, el CCCB de Barcelona acoge el World Press Photo, la exposición itinerante del mayor y más prestigioso concurso anual de fotografía en prensa. Un vistazo al mundo con pocas buenas noticias: guerras, enfermedades, mutilaciones, hambrunas… Hace unos años que tengo costumbre de ir a verlo, y por alguna extraña razón la fotografía que más sigo recordando es la que encabeza este post. Y ésta, su historia.

Un día, un guante blanco llamó a la puerta de Katherine Cathey. Era el Mayor Steve Beck. Cuando tienes 23 años y el padre de tu futuro hijo está en Irak, lo último que quieres es la visita de uno de sus superiores. Ya sabes lo que significa. “Everything that made me happy is on that plane (Todo lo que me hacía feliz está en ese avión)”, fue la frase de Katherine cuando el 757 se posó en Reno. James Cathey, como tantos otros, había muerto en Irak. Los daños colaterales: una viuda de 23 años y un niño que nacería huérfano. A su padre lo mató algo en un país que probablemente nunca visitará, que la mitad de sus compatriotas jamás sabrá colocar en un mapa, en una guerra que sólo el dinero justifica. El puto sueño americano provoca pesadillas en todo el mundo. Katherine, y ahí es donde la foto cobra todo el sentido del mundo, veló el cuerpo de James la noche antes del funeral. Y lo hizo de la manera en que Todd Heisler captó: colchón y un ordenador portátil, el suyo probablemente, con el que intentar retener el tiempo a base de canciones, de sus canciones… Mil recuerdos, quizá de cuando se conocieron en el barrio. Quizá dos niños, quizá pareja siempre, quizá toda la vida juntos, quizá chicos de barrio.

Lewis vs. Powell: los mejores saltos de la historia

La magia del atletismo radica en lo sencillo de su propuesta: quién corre más rápido, quién salta más alto, quién lanza más fuerte. Es el viejo lema de los Juegos Olímpicos, el citius, altius, fortius latino. Es un ser humano contra otros seres humanos, incluido él mismo, sin artificios de por medio. Esa sencillez, entre otras cosas, fue lo que convirtió en histórica la tarde del 30 de agosto de 1991

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Aquellos maravillosos años

Siempre que pienso en mi infancia llego a la conclusión de que fue bastante feliz. Quizá no por las condiciones en sí, pero tuve la suerte de contar con un entorno que me supo aislar de las cosas malas que pulularon por ahí. Porque haberlas, las hubo. Y no puedo dejar de pensar que, de alguna manera, aquéllos fueron unos maravillosos años. Una de las cosas de esa época que recuerdo con más cariño es poner la tele con mi padre, La2 (“para una inmensa minoría”, decía el eslogan…), y sentarnos a ver Aquellos maravillosos años. Oír esa música, la voz de Joe Cocker… me pone la piel de gallina; la serie en general me toca la fibra de una manera especial.

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Historia de un beso

Cerca del Ayuntamiento de París se tomó la que seguramente es una de las imágenes más icónicas del siglo XX. Se llama Le baiser de l’hôtel de ville (El beso del ayuntamiento), y realmente su historia tiene miga. La leyenda urbana cuenta que la pareja protagonista no era consciente de estar siendo fotografiada; que en realidad no eran pareja-pareja, sino amantes; que la popularidad de la instantánea provocó un gran problema a la chica cuando su pareja oficial la vio; y que posteriormente demandaría al fotógrafo, Robert Doisneau. Bien, pues nada de eso es cierto. De hecho, el propio Doisneau demostró muy buen ojo en 1992, cuando declaró esto en una entrevista: “Jamás me habría atrevido a fotografiar a nadie así, en la calle y sin avisar. ¿Una pareja besándose así en público? Raramente tienen una relación legítima…” La historia real empezó en 1950, cuando Doisneau estaba sentado en la terraza de un café buscando la inspiración para cumplir con lo que acababa de pedirle la revista Life: un reportaje sobre los amoureux de París, sobre los enamorados en la ciudad de los enamorados por antonomasia. Doisneau vio a una pareja pasar y les abordó. Resultaron ser dos estudiantes de arte dramático: Françoise Bornet y Jacques Carteaud. Les preguntó si estarían dispuestos a posar y de ahí salió la famosa fotografía. ¿Verdad que pierde magia cuando uno sabe que no es una imagen espontánea? Por otro lado, la gana porque la pareja nos hace creer que son ajenos a la cámara…

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Joaquín Sabina, los hoteles (II)

[Viene de la primera parte]

A mediados de los 80 Joaquín Sabina ha abandonado los trenes, símbolo de la clandestinidad. Lleva ya en España un tiempo, ha colocado su nombre en el mercado discográfico, se ha casado (un matrimonio casi por papeles, pero que nos dejó, por lo menos, Caballo de cartón) y está a punto de dar el gran salto, un salto llamado Joaquín Sabina y Viceversa en directo, disco grabado en el teatro Salamanca de Madrid los días 14 y 15 de febrero de 1986, con 37 añitos recién cumplidos. Este trabajo es el primer gran éxito comercial de Sabina y el pistoletazo de salida a un fin de década mágico.

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‘Canción de hielo y fuego’, el triunfo del andamio

Espada. Jubón. Dragón. Bardo. Fuego valyrio, vidriagón, huargos, gatosombras…

Éstas, y muchas otras que me dejo, son palabras que ahuyentarán a muchas de las personas a las que intentes recomendar la lectura o el visionado de Canción de hielo y fuego, o Juego de tronos, como se conoce popularmente a la saga. Y erróneamente, porque Juego de tronos es solamente el nombre del primer libro de los siete totales que George R. R. Martin, ese “viejo gordo cabrón“, tiene previsto escribir. Al A Game of Thrones original le siguen, por este orden, Choque de reyes, Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones, el quinto volumen, publicado finalmente en castellano este pasado verano y que deja el debe en sólo dos, siempre y cuando a Martin no le dé por subir la cuenta. Si no vives metido en una cueva es más que probable que en los últimos meses hayas oído hablar de esa ya mainstream Canción de hielo y fuego, Juego de tronos si aceptamos la metonimia. El motivo, muy posiblemente, es la serie que emite la estadounidense HBO (Canal + en España, y luego Antena 3), fenómeno que a su vez ha retroalimentado la lectura de los libros, y que seguirá dando guerra en adelante porque de cara al mes de marzo está prevista la tercera temporada y hay planes de rodar al menos un par más. Material sobra: estamos hablando de uno de los universos literarios más ricos que se puedan haber construido. Los personajes se cuentan por centenas, agrupados en casas (familias), que a su vez se cuentan por decenas, claro está. Presenta una trama extensa (cada volumen supera las 800 páginas), ambientada en un mundo imaginario que sin embargo bebe en muchas ocasiones de la Europa medieval. De hecho, parece ser que tiene mucho que ver con la Guerra de las Dos Rosas, un enfrentamiento entre dos casas, los Lancaster y los York, por el trono de Inglaterra.

Con todo, la pregunta del millón es la siguiente: ¿qué tiene Canción de hielo y fuego que no tenga mi libro?

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Joaquín Sabina, los trenes (I)

Cada poco tiempo descubro una canción, un grupo, un cantante nuevo que toma al asalto mi cabeza. Los escucho, los machaco, los exprimo, los encumbro… pero siempre, siempre, acabo volviendo a Sabina. Al JoaquiYa dije que era, para mí, el mejor narrador vivo en lengua castellana. Sus letras son preciosas y variadas: un mismo disco habla de drogas y vidas soñadas, de fiestas imposibles y de atracos a farmacias. Siempre, eso sí, con el amor como gran tema. Mejor dicho: con las mujeres. Quizá por mejor letrista que músico, a Joaquín le han faltado siempre melodías a la altura de sus versos. Me alegro, en parte, porque eso me ha permitido descubrir calamaros, drexlers y manolos. Aunque, en el fondo, siempre vuelva a Sabina

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Manolo García

Creo que Joaquín Sabina es el mejor narrador vivo en lengua castellana, y considero a Andrés Calamaro el mejor músico en castellano de los últimos quince años. Pero si yo pudiera ser alguien, sería Manolo García. Vaya por delante que esto intentará ser una guía de escucha. Una especie de mapa del tesoro con más de una X, en concreto una por cada canción de Manolo que merezca la pena escuchar una y otra vez. Evidentemente, esto está basado en mi opinión personal, con lo cual puede ser una auténtica mierda, o no.

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Manel y ‘Els millors professors europeus’

Fueron mi descubrimiento musical de 2009: Manel. Para quienes no los conozcáis, se trata de un grupo de Barcelona que canta en catalán (que nadie se eche atrás por el idioma) y que por suerte han puesto mucho más empeño en su música y sus letras que en bautizarse. Manel me daba pereza, me parecía el típico grupo que se pone de moda, del que hablan bien en todas partes y que hay que escuchar. Y no me daba la gana. Es una reacción muy propia de mí y, oiga, muy válida, siempre y cuando tuviera al menos la decencia de escuchar ni que fuera una canción para poder opinar con propiedad, cosa que nunca acostumbra a ser así. Al final escuché el disco entero, porque la alternativa era saltar en marcha de un Peugeot 307 en plena autopista. Y me gustó. No puse mucha atención a las letras, pero las melodías, los instrumentos, me llamaron la atención lo suficiente como para bajarme el disco de internet al día siguiente. Se llama Els millors professors europeus y contiene 12 canciones, de las cuales cinco son buenas, otras cinco son muy buenas y sólo dos son prescindibles.

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1:47 am

Nuestras bocas ya han sido debidamente presentadas, los labios primero, después tímidamente las lenguas y finalmente, tirando el protocolo por la borda, han aparecido los mordisqueos, los juegos de jugos centrifugados, las narices clavando la bandera del triunfo en la cara ajena, las frentes enfrentadas, los ojos cerrados… Nuestros cuerpos se estudian, saben que son el uno pasto del otro, que más pronto que tarde intercambiarán calor y sudor. Las yemas de los dedos se preparan para recibir miles de sensaciones, y por eso tiemblan imperceptiblemente. Casi a ciegas, porque ya hemos dejado la luz para quien la necesite, porque ya nos hemos ido a las sombras, empezamos el ritual, ése que la Humanidad lleva siglos repitiendo pero que nunca nadie ha sido capaz de ejecutar como tú y yo vamos a hacerlo esta noche de verano. Fuera quizá llueva, o nieve, o incluso sea de día. Quizá caigan meteoritos o se extingan millones de especies. Quién sabe… el universo no puede quitar los ojos de donde estamos tú y yo, no es capaz de retirar la mirada de la cerradura por la que ya se ve cómo las camisetas yacen en el suelo, ellas, pobres, primeras víctimas, lentamente acompañadas del resto de la tela que nos alejaba, que nos escondía, que nos afeaba. En todos los rincones de la casa se te oye respirar, en todas las esquinas de la ciudad se puede notar la maraña de tu pelo. Perdemos la vista y el gusto, cerramos el caudal de nuestro oído y nuestro olfato de manera que sólo nos percibimos mutuamente, nos quedamos con la piel como único medio de expresión, el tacto cómo única manera de conocimiento, y nos sobra. Nos basta con saber que el tiempo no cotiza en este mundo que acabamos de crear, nos basta con no saber qué parte de mi cuerpo es ahora mismo más tuya que mía, nos basta con esperar la explosión, y con andar el camino que hasta ella hay saboreando cada paso. Subimos, subimos, y nunca caeremos. Hoy, ahora, nos aúpa la adrenalina del momento; mañana lo harán las risas.