Apalabrados: consejos para empezar a jugar

A estas alturas de la película no debe de quedar mucha gente con iOS o Android que no conozca Apalabrados. Lo que parecía una simple copia de Scrabble ha pasado a ser una acertada adaptación de Scrabble, avalada por chorrocientas descargas, más de 500.000 seguidores en Facebook y 50.000 en Twitter, un juego de mesa y varias apps que orbitan a su alrededor ofreciendo soluciones para conseguir machacar al rival. Esto último, dicho sea de paso, es lo que me parece más indicativo de su éxito. Curioso, por cierto, que la web oficial de la app nunca esté primera en Google por la búsqueda "apalabrados"...

¿Qué tiene Apalabrados para haber triunfado así? A mí los juegos de iPhone me duran más bien poco: en seguida me canso y los destierro a la carpeta Juegos, de donde difícilmente saldrán por otra vía que por la de la eliminación permanente; Apalabrados es el único que habita en la privilegiada fila de abajo de mi iPhone, aquella inmune al cambio de pantalla, junto a WhatsApp y a Tweetbot. En mi caso lo tengo claro: es el Scrabble del móvil, por eso me gusta. Llevo casi 200 partidas de Apalabrados, pero creo que Scrabble todavía le debe sacar otras tantas de ventaja. Desde luego, el afán competitivo-estadístico es una garantía de piques, y después también está el componente social, tanto para jugar con amigos como con desconocidos.

La mecánica del juego es muy básica: por turnos, cada jugador debe poner en un tablero de 15x15 casillas tantas letras como quiera (y pueda) de las siete que dispone en todo momento, respetando unas sencillas normas de colocación. Con la combinación del valor de las letras y del de las casillas donde recaen se forma la puntuación de cada tirada. Ahí está, precisamente, una de las claves del juego: una de cada cuatro casillas del tablero están bonificadas. Hay 12 DL