Imagen de Andre Agassi

'Open', la inesperada vida de Andre Agassi

Lo primero que me sorprendió de Open fue la contraportada. Primero, por las reseñas que aparecen: "libro peligrosamente hipnotizante", "mejor libro que leído en la última década", "vibrante como pocos"... Y no solamente por lo que dicen, sino por quién las firma; una de ellas la rubrica ni más ni menos que Juan José Millás, quien da en el clavo refiriéndose al texto como "aventura existencial única con la que resulta muy fácil identificarse". Uno tiene sus prejuicios y no espera ver a escritores de prestigio avalando libros deportivos... por mucho que me guste el deporte. La segunda sorpresa fue esta frase del propio Agassi...

Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida.

Me llamó mucho la atención la primera parte, el odio. Tendemos a imaginarnos (mejor dicho: a dar por sentado) que los deportistas (y actores, y cantantes...) son unos apasionados de sus oficios, pero es evidente que no hay motivo para que ellos no odien lo suyo tanto como los ciudadanos de a pie lo nuestro. Sin embargo, lo que más me enganchó de todo fue la segunda mitad de la cita: "ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida". Sal de mi cabeza, Agassi.

Para los que amen el tenis, una buena noticia: hay mucho tenis en Open. Para los que pasen del tenis, una buena noticia: hay muy poco tenis en Open. Para los que no entiendan estas dos últimas frases: en Open hay tenis, porque lo tiene que haber, no es posible obviarlo. Hay entrenamientos, partidos, lenguaje técnico (escaso y asequible) y un recorrido por los nombres y obras de los mejores tenistas de los 80 y los 90. Y, al mismo tiempo, hay tan poco tenis... El tenis es la manera que tiene