...però és una gran persona

Para que fluya la nostalgia no hace falta demasiado: algo de perspectiva temporal y que lo de ahora sea peor. Añorar a los presidentes de clubes de fútbol de hace 15, 20 o 30 años se justifica en parte: ya ha pasado el tiempo suficiente, pero no es sencillo argumentar que fueran mejores que los actuales. Gil, Gaspart, Mendoza, Caneda, Lopera... Su única credencial válida es que iban de frente, o que al menos les daba igual disimular. De un tiempo a esta parte parece que los habitantes de los palcos son más sofisticados, aunque la realidad susurre pestes de Florentino o las grite de Rosell, por poner dos ejemplos.

Pero, ay... la nostalgia por Núñez es imposible de evitar, es otro rollo. Al menos lo es si naciste entre finales de los setenta y mediados de los ochenta y creciste en la Catalunya de Arús, del Força Barça los viernes por la noche en la tele y siempre durante los partidos, de las Ligas de Tenerife, del Gamper en pantalón corto y bicicleta y noches de poder trasnochar, de los cuadros de altas y bajas en los periódicos, de los fichajes en millones primero y en kilos después, pero en pesetas siempre, de Jordi Culé, del súper crack de turno y la inevitable mega toia, de los positivos que no servían de nada, de los pichichi con 20 goles y balones Adidas, de las alineaciones del 1 al 11. Del, si no odio, sí cierto rencor eterno al fútbol moderno...

Núñez estuvo muchos años al frene del Barça y lo consiguió a golpe de títulos. El de más renombre, la primera Copa de Europa del fútbol, Wembley, 1992. El más importante, darle el banquillo a Cruyff, una decisión que ha seguido dándole títulos al equipo hasta anteayer. Podría gastar muchos párrafos en enumerar todos los logros de Núñez, pero ni todos ellos juntos multiplicados por 10 superan el tamaño del Núñez personaje. Podría gastar muchos párrafos, con muchos enlaces en cada uno de ellos, para retratar a ese personaje. Pero seguro que ya lo están haciendo mucho mejor en otros sitios de internet.

Yo solo venía a decir que en esta casa, cuando alguien diga "president del Barça", siempre se pensará en Núñez. 

Y que la nostalgia solamente significa que nos hacemos mayores, y que entonces éramos jóvenes, y todo era maravilloso. Y solo hay una cosa mejor: recordarlo.

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