World Press Photo

Como cada invierno por estas fechas, el CCCB de Barcelona acoge el World Press Photo, la exposición itinerante del mayor y más prestigioso concurso anual de fotografía en prensa. Un vistazo al mundo con pocas buenas noticias: guerras, enfermedades, mutilaciones, hambrunas... Hace unos años que tengo costumbre de ir a verlo, y por alguna extraña razón la fotografía que más sigo recordando es la que encabeza este post. Y ésta, su historia.

Un día, un guante blanco llamó a la puerta de Katherine Cathey. Era el Mayor Steve Beck. Cuando tienes 23 años y el padre de tu futuro hijo está en Irak, lo último que quieres es la visita de uno de sus superiores. Ya sabes lo que significa. "Everything that made me happy is on that plane (Todo lo que me hacía feliz está en ese avión)", fue la frase de Katherine cuando el 757 se posó en Reno. James Cathey, como tantos otros, había muerto en Irak. Los daños colaterales: una viuda de 23 años y un niño que nacería huérfano. A su padre lo mató algo en un país que probablemente nunca visitará, que la mitad de sus compatriotas jamás sabrá colocar en un mapa, en una guerra que sólo el dinero justifica. El puto sueño americano provoca pesadillas en todo el mundo. Katherine, y ahí es donde la foto cobra todo el sentido del mundo, veló el cuerpo de James la noche antes del funeral. Y lo hizo de la manera en que Todd Heisler captó: colchón y un ordenador portátil, el suyo probablemente, con el que intentar retener el tiempo a base de canciones, de sus canciones... Mil recuerdos, quizá de cuando se conocieron en el barrio. Quizá dos niños, quizá pareja siempre, quizá toda la vida juntos, quizá chicos de barrio.

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